El cliente que pide filetes finos… pero no tan finos

Publicado el 24 de junio de 2026, 16:45

El cliente que pide filetes finos… pero no tan finos

El grosor perfecto existe, pero solo dentro de la cabeza del cliente.

“Córtamelos finos.”

El carnicero empieza a cortar.

“No tan finos.”

Ajusta el cuchillo.

“Un poquito más finos que ese.”

Vuelve a ajustar.

“Sí, pero que no se rompan.”

Este diálogo lo ha vivido cualquier carnicero más de una vez.

El grosor del filete es una ciencia emocional. Cada casa tiene su medida. Cada cliente tiene su recuerdo. Y muchas veces esa medida no está en milímetros, sino en cómo lo hacía su madre, su abuela o el carnicero de toda la vida.

Por eso el mostrador exige técnica, pero también paciencia.

Un buen carnicero no solo corta carne. Interpreta gestos, caras y frases imposibles.

Y cuando por fin el cliente dice “así, así está perfecto”, uno siente casi la misma satisfacción que al cerrar una buena venta.

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