El cliente que no sabe qué quiere, pero sabe lo que no quiere

Publicado el 24 de junio de 2026, 16:26

El cliente que no sabe qué quiere, pero sabe lo que no quiere

“Dame algo bueno, pero que no sea eso, ni aquello, ni lo otro.”

Hay clientes que llegan al mostrador sin una idea clara. No saben qué quieren comer, no saben qué pieza buscan y no saben cuánto necesitan.

Pero hay algo que sí tienen clarísimo: lo que no quieren.

“No quiero pollo.”
“Guiso tampoco.”
“Filetes no, que comimos ayer.”
“Algo con hueso no.”
“Muy caro tampoco.”

Y ahí queda el carnicero, mirando la vitrina como si tuviera que resolver un acertijo.

Este tipo de cliente no necesita presión. Necesita guía.

La clave está en hacer preguntas sencillas: “¿lo quieres rápido?”, “¿para cuántos?”, “¿plancha, horno o sartén?”, “¿algo para niños?”.

Poco a poco, del caos sale una solución.

En carnicería, a veces el carnicero es medio cocinero, medio psicólogo y medio traductor de hambre.

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