Espaldilla de ternera: ternura, sabor y versatilidad
La espaldilla de ternera es una de esas piezas que demuestra que no todo lo bueno está en el lomo.
Se encuentra en el cuarto delantero del animal, en la zona de la paletilla, y destaca por combinar sabor, jugosidad y una buena textura cuando se trabaja correctamente.
Es una pieza muy versátil.
Según cómo se prepare y la zona que utilicemos, puede funcionar para filetes, asados, guisos, estofados, tacos o diferentes elaboraciones de carnicería.
Y ahí está precisamente su valor.
La espaldilla no debería venderse simplemente como “carne para guisar”.
Bien trabajada ofrece muchas más posibilidades.
El carnicero debe conocer la pieza, limpiarla correctamente y decidir qué destino darle a cada parte. Porque no todo se corta igual ni todo necesita la misma cocción.
Una explicación sencilla al cliente puede ser:
“Es una carne muy sabrosa y jugosa, ideal si buscas una pieza versátil para diferentes preparaciones.”
También podemos decir:
“Si quieres sabor y buena carne sin tener que ir siempre a los cortes más conocidos, prueba la espaldilla.”
Muchas veces el cliente compra solomillo, entrecot o filetes simplemente porque son los nombres que conoce.
Nuestro trabajo también consiste en enseñarle que el animal tiene muchas otras piezas interesantes.
La espaldilla es una de ellas.
Bien cortada, bien presentada y acompañada de una buena recomendación, puede convertirse en una pieza habitual en la cesta del cliente.
Porque conocer el despiece no consiste solamente en saber dónde está cada corte.
Consiste en saber qué hacer con él y cómo venderlo.
Y eso también es oficio de carnicero.
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